venres, 17 de abril de 2020

6º ED. PRIMARIA LENGUA CASTELLANA


SUEÑOS
El escenario representa un taller de zapatería. En el centro hay un camastro con una manta vieja de colorines.
Zapatero.—Tranquilízate, mujer. ¿Qué pasa que tanto te excita?
 Mujer.—¿Qué pasa? ¿Qué pasa? Mientras dormías el primer sueño esta mañana, ha entrado una señorona de esas que marcan el paso y que llevan el cuello más tieso que un palo. Venía a encargarte no sé qué delicado trabajo y te ha querido despertar ella misma cuando estabas soñando que eras carpintero, como siempre. Te imaginabas que estabas haciendo un armario o una silla o yo qué sé y te has creído que la señorona era la madera. […] Y, para postre, al huir de tus garras, se ha equivocado de puerta, ha salido por la del huerto y, ciega como iba, ha caído al estercolero. (El Zapatero se retuerce de risa).
Zapatero.—¡Válgame Dios, la señora! ¡De narices al estercolero! […] Se le habrá reblandecido el almidón que llevaba, ¿no?
Mujer.—(Muy nerviosa). ¡Sí, sí, ríete! ¡Ha gritado que nos lo haría pagar caro! Ha prometido que nos hundirá. Ha ido a quejarse al juez y el juez acaba de venir con una pila de papeles así de grande: […] que si injurias, que si humillaciones indignas, que si patatín, que si patatán…
Zapatero.—(Jaleando, contento). Oh, sí […].
Mujer.—¡Ríete aun, bobo! Cuando nos quiten el huerto, ya me contarás si todo te hace tanta gracia. ¡Es lo único que tenemos para no morirnos de hambre y encima te ríes, marmota! Y con esa cara de pascuas. Con lo risueño y contento que despiertas, cualquiera diría que te ha tocado el gordo.
Zapatero.—Pues mira, casi. Pero ¿qué es eso de que nos van a quitar el huerto? Mujer.—¡La señorona!
Zapatero.—¿Por eso del estercolero?
Mujer.—Y por los garrotazos. El juez nos pone una multa de cien sueldos para pagarla en una semana. Si no, se nos queda el huerto. O cien sueldos o el huerto. Y como no tenemos los cien sueldos…
Zapatero.—(Sin perder el buen humor). ¿Verdad que no? Ni cien, ni setenta y cinco, ni cincuenta, ni treinta, ni veinticinco, ni veinte, ni diez — ¿quién da menos? — ni tres, ni dos.
Mujer.—Dos, sí. Y tres. Y cinco. Y diez. Y también quince. ¡Quince, sí! Zapatero.—¿Qué?
Mujer.—Quince sueldos sí que los tengo. Mira (Se los enseña).
Zapatero.—(Los ve pero no se lo cree) ¡Quince sueldos! Si en esta casa nunca ha habido más de media docena. ¿De dónde los has sacado? (Le viene una idea súbitamente). Ya lo sé. No me lo digas, que ya lo sé. ¡El puente! ¡El Puente de los Curas! Te los ha dado el Puente de los Curas.
Mujer.—¿Con qué sale este ahora? ¿Qué es eso del Puente de los Curas? […] Zapatero.—[…] Es un puente de Amsterdam y dice que allí encontraré la felicidad… Mujer.—¡Qué sueños más tontos! ¿Y quién te dice que la encontrarás, se puede saber?
Zapatero.—¡Oh! La central de sueños. Se ve que estos saben mucho de estas cosas.
 Mujer.—Ea, déjate de cuentos y tonterías y sueña con ser carpintero, que no te hace ningún mal ni te sorbe el seso. ¡Si te has despertado como si hubieras visto visiones! Estos quince sueldos, para que lo sepas, no son nuestros. Me los han dejado. Todo el pueblo de Ostterlittens se ha estremecido cuando ha sabido la desgracia que nos amenaza. Todos menos tú, que te despiertas con la cabeza llena de grillos y más risueño que si te hubieran estado haciendo cosquillas en los pies.
Zapatero.—Es que este sueño me ha dado mucha moral.
 Mujer.—Preocupación te tenía que haber dado. Preocupación y más arrestos. ¿Qué comerán tus hijos, si no les puedo dar de vez en cuando alguna sopa de col y cebolla? ¿Eh? ¿Qué?
Zapatero.—El Puente de los Cu…
Mujer.—¡Basta ya de puentes! ¡Se han acabado los puentes!
Joles Sennell, El soñador. Ed Anaya. (Texto adaptado).


1 En el escenario aparecen:
a) El zapatero, su mujer, una clienta elegante y el juez.
b) El zapatero, su mujer y una clienta.
c) El zapatero y su mujer.

2 La mujer del zapatero tiene miedo:
a) De que metan a su marido en la cárcel.
b) De que les quiten la zapatería.
c) De que les quiten el huerto.




3 La mujer del zapatero cree que cuando entró la clienta:
a) El zapatero soñaba que era relojero.
b) El zapatero soñaba que era carpintero.
c) El zapatero soñaba con un tesoro.

4 La clienta denuncia al zapatero:
a) Por injurias y humillaciones indignas.
b) Por no pagar la renta del huerto.
c) Por haberla empujado al estercolero.


¿Con qué cree la mujer del zapatero que soñaba este cuando entró la señora?
¿Con qué soñaba el zapatero realmente?
¿Cómo reacciona su mujer ante ese sueño?

Copia de qué manera se dice en el texto que la clienta era muy orgullosa.

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